De Manaos a Iquitos: el mito de la inmunidad de rebaño

En Loreto se han confirmado siete de los doce casos de la variante brasileña de Covid-19 en el Perú. Una alerta que ya veía venir Juan Carlos Celis, jefe del Departamento de Infectología del Hospital Regional de Loreto. Sobre las reinfecciones, el peligro de saltar hacia una nueva cepa, y la gravedad de los corticoides conversamos en esta entrevista.

Trabajadores entierran a un fallecido por Covid-19, en el cementerio público Nossa Senhora Aparecida en Manaos, Amazonas (Brasil). EFETrabajadores entierran a un fallecido por Covid-19, en el cementerio público Nossa Senhora Aparecida en Manaos, Amazonas (Brasil). Foto: EFE.

Por: Renzo Gómez Vega – Salud Con Lupa 

14:20 | 8 de febrero de 2021.- El último jueves un documento del Instituto Nacional de Salud certificó lo inminente: la variante brasileña de Covid-19 que ha causado tantos estragos en Manaos se encuentra en suelo peruano. Cinco casos en Huánuco, uno en Lima y seis en Loreto. Cuatro de ellos en Caballococha y dos en Iquitos. Aunque si somos rigurosos con el origen serían cinco en Caballococha, pues el paciente registrado en Lima fue trasladado desde esta ciudad al noreste del país que colinda con el trapecio amazónico.

Luego de alcanzar una seroprevalencia por encima del 70%, donde siete de cada diez ciudadanos contrajeron Covid-10, la situación en Loreto empieza a agitarse. Los casos han aumentado en los últimos dos meses, aunque con síntomas no tan graves. Importará mucho el desenlace de las próximas dos semanas. Sobre y eso más reflexiona el médico infectólogo Juan Carlos Celis, quien viene resistiendo la epidemia en Iquitos.

El jueves cuando la ministra de salud, Pilar Mazzetti, confirmó la presencia de la variante brasileña en Huánuco, Lima y Loreto usted ya había adelantado la noticia varios días antes a través de sus tuis. ¿Por qué lo daba por hecho?

Desde la quincena de diciembre vimos un aumento inusual de casos. Ya llevábamos cuatro meses de calma en Loreto, de un goteo de casos que no más de dos pacientes por día entre fines de agosto y parte de diciembre. En algún momento tuvimos un solo fallecido en Loreto en el lapso de un mes y medio. Pero eso cambió en la quincena de diciembre.

Mientras tanto en Manaos, en Brasil, los casos se estaban disparando…

En efecto, Manaos estaba en la segunda ola desde octubre. Yo me contacté con algunos infectólogos peruanos que trabajaban en Manaos para preguntarles si se trataba de reinfecciones y me decían que no, que eran casos nuevos. Esa era y es mi gran preocupación: porque si la inmunidad se acaba, todo Iquitos volvería a infectarse. Todos empezamos a especular qué podía estar pasando. Acuérdate que apareció la variante británica. Entonces podía ser la británica o una variante local. Hasta que finalmente se identificó la variante de Manaos que explica todo lo que está sucediendo allá y en Loreto. Sabemos que es una variante más contagiosa. Incluso hay reportes que la cantidad de virus que elimina una persona antes era 100 y ahora es 1000.

Uno revisa el documento del Instituto Nacional de Salud y los casos identificados ocurrieron en Caballococha y en Iquitos. ¿Hay una explicación para que hayan aparecido allí?

La ruta del intercambio con la región amazónica es la triple frontera. Es Leticia que conecta con Brasil, Colombia y Perú. Esa triple frontera es como si fuera una sola zona en realidad. Ese intercambio es intenso. Y no solo por el turismo. En la frontera con Brasil hay gente que literalmente se atiende en Brasil y no en Perú. Porque Perú tiene sus fronteras abandonadas. Cuando decían: cierra la frontera. Yo decía: ¿qué frontera vamos a cerrar? Si los peruanos entran y salen todo el tiempo. Si el brote de Manaos empezó a fines de octubre y noviembre, el intercambio de la nueva variante ya se había dado.

¿Cuál es la probable ruta de contagio entonces?

Santa Rosa es la frontera misma y de ahí sigue Caballococha. Digamos, el pueblo más grande cercano a la frontera. Luego sigue Iquitos. Por eso el brote se ha dado primero en Caballococha. Y tenía que estar en Iquitos, obviamente, porque nosotros recibimos a sus pacientes. Por allí entró, esa es la ruta.

A fines de enero, personal de salud se movilizó hacia Caballococha para identificar casos tempranos de Covid-19. Foto: ANDINA

 

¿En Loreto puede suceder lo mismo que en Manaos?

Eso nos preocupa a todos. Han estado circulando unas publicaciones en Internet donde se aseguraba que las reinfecciones daban con más gravedad. Pero en Iquitos yo estaba viendo varios reinfectados, que más bien eran leves. Ninguno presentó un episodio más grave que el anterior. En realidad, el término que debo usar es probables reinfectados. El Ministerio exige que para que una reinfección sea considerada como tal el paciente debe haber dado positivo a una prueba molecular entre abril y mayo del año pasado y ahora volver a dar positivo a otro análisis genómico para demostrar que son virus diferentes. Es un consenso mundial. Por eso hay pocos estudios. Hasta ahora se han reportado 50 en todo el mundo. Perú tiene uno documentado y 27 sospechosos. Nosotros desde hace cuatro semanas en Iquitos estamos viendo probables reinfectados leves.

Es decir, personas que no pasaron por una prueba molecular durante la primera ola y que ahora han caído enfermas otra vez.

Así es. No fueron diagnosticadas en su momento porque en el Perú las pruebas moleculares eran escasas. Sin embargo, clínicamente tenemos pacientes que se hospitalizaron en abril, con tomografía positiva, sin prueba y ahora son positivos. Para nosotros se trata de una reinfección. Es el punto que le preocupa a todo el mundo. Vienen y me preguntan: doctor, ¿me voy a reinfectar o no? Ya les he dicho: estamos teniendo muchos reinfectados pero todos leves. Todos están en sus casas de hecho. Los tres únicos que han sido hospitalizados han presentado un cuadro moderado.

Podemos determinar que no es lo suficientemente grave para llevarte al hospital.

Exacto. ¿Pero cuál es el problema de eso? Si las reinfecciones (se confirman), el virus ya no tendrá restricciones para moverse. Antes esa cadena la rompía el que estaba con anticuerpos y se infectaba. Por eso había inmunidad colectiva, mal llamada inmunidad de rebaño. O sea, había mucha gente que había tenido el virus y lo detenía. Pero si ahora esa gente se está reinfectando, aunque no se hospitalice, está transmitiendo el virus. Por eso tenemos esta gran velocidad. Prácticamente, la cadena ya no se rompe. Por donde vaya el virus encuentra cómo trasladarse. Y está encontrando a una gran velocidad ese 30% de habitantes que no se habían infectado en Iquitos. No es un número menor. Estamos hablando de 300 mil habitantes.

¿Cuántos casos hay actualmente en Iquitos?

De reinfectados probables tenemos más o menos quince solo en Iquitos. Tú revisas las publicaciones de reinfectados y te vas a encontrar de que existen reinfectados asintomáticos. ¿Qué hacen en países como Canadá y Japón? Si tú tienes a un familiar enfermo, te toman prueba molecular a ti y a toda tu familia. Ellos sí le hacen molecular a todo el mundo. ¿Cuántos asintomáticos reinfectados tendremos nosotros que no sabemos porque no les practicamos pruebas moleculares durante la primera ola? A ningún asintomático le estamos haciendo seguimiento de contacto. Solo esperamos que haga síntomas y recién allí lo atendemos y le hacemos sus pruebas.

No lo hacen porque no se dan abasto.

No hay ni personal ni pruebas suficientes pruebas ni suficiente material para procesar esas muestras. En general diría que en el Perú nunca fue una política hacer un seguimiento de contactos. Por eso pienso que en Iquitos podrían estar ocurriendo miles de reinfecciones asintomáticas y eso debe estar haciendo que este virus se mueva tan rápido. Luego de cuatro meses tranquilos, el virus se está moviendo a una velocidad increíble. Además de que la gente ya no se cuida.

A pesar de este relajo, usted comentaba que el sistema de salud por allá no ha colapsado. Y que incluso está un poco mejor que antes.

Ahora mismo nosotros tenemos un hospital modular construido por el Ministerio de Salud con 150 camas, de las cuales solo están ocupadas 70. Pero sigue aumentando. La curva de Loreto es creciente. No sabemos cómo se van a comportar las siguientes dos semanas. Pero la respuesta es mucho mejor que antes en el sentido de que no estamos colapsados, y hay oxígeno.

Entiendo que igual las camas UCI están al límite, ¿no?

Todo el tiempo. De las once camas UCI que teníamos en toda la región, ahora hay 34. Y todo el tiempo están llenas. Sale uno de alta y entra otro.

¿Cuántos casos hubo en enero?

En enero hemos tenido 98 fallecidos en toda la región Loreto. Iquitos ocupa el 80% de esa mortalidad. En números de casos que, como sabes, no se le hace a todo el mundo, han llegado a 4 mil y tantos, pero es un subregistro. Es lo que pasa en todo el Perú. Hay mucha gente que no se hace pruebas.

Además de contener la pandemia desde el Hospital Regional de Loreto, el doctor Juan Carlos Celis combate la desinformación desde sus redes sociales.

 

De estos probables reinfectados, ¿en qué varían los síntomas?

Parece que esta nueva variante ha cambiado los síntomas. No solo de los reinfectados sino de los nuevos casos también. Antes veíamos mucho dolor de garganta. Incluso había que colocarles inyectables por el dolor de garganta. Ahora vemos gente que tiene síntomas mínimos: una carraspera, una comezón en la garganta. Y malestar de cuerpo como si fuera una gripe. Algunos médicos estamos notando también que las lesiones pulmonares están apareciendo un poco más temprano. Antes un paciente al quinto día te hacía una lesión pulmonar leve. Ahora como hacemos ecografías, hemos notado lesiones pulmonares al tercer y cuarto día. Eso lo sabe tanto Essalud como nosotros. Es un dato más clínico de los médicos que están viendo a sus pacientes todos los días, pero requiere más casos para ver si eso se confirma.

¿Usted ha tenido contacto con personal médico de Caballococha?

Todo el tiempo. Ha habido gente de nosotros que ha ido para allá. Nos han dicho que los contagios están siendo muy rápidos y que hay gente más joven. Dicen que ven más gravedad. Eso hay que tomarlo con pinzas, porque tenemos un dato adicional: la mayor parte de estos jóvenes se había automedicado con ampollas de corticoides. Por más joven que seas, si utilizas corticoides lo que era un cuadro leve se puede convertir en un cuadro grave. Eso lo hemos notado en Caballococha. A veces la gente se mata sola aplicándose estas ampollas. Se la aplican creyendo que es bronquitis, pero resulta que es coronavirus. Y eso está pasando en todos lados. No solo en Loreto.

Hace poco laboró una cartilla informativa donde coloca esto en mayúsculas. Podría comentarme clínicamente, ¿cómo estos corticoides pueden convertir un caso leve en un caso grave? ¿Cómo actúan en el organismo?

Los corticoides son antiinflamatorios de los más potentes que hay. Bajan la potencia de tu respuesta inmunológica. En los primeros cinco días de consumo, el virus invade y tus células se preparan para atacar al virus. Elaboran su respuesta y luego atacan. Al colocarte corticoides impides que tu organismo desarrolle esa respuesta y le das un empujón al virus, quitándote las pocas barreras que tenías. El virus se vuelve más agresivo y lo que debería ser una neumonía pequeña se transforma en una gran neumonía. El 50% de los pacientes UCI habían usado dexametasona en los primeros cinco días de la enfermedad. Es una emergencia nacional. El presidente debería salir a hablar sobre los corticoides.

Ya ni siquiera la ivermectina sino los corticoides.

Exacto. La ivermectina es un placebo. La gente necesita creer en algo. Yo no lo recomiendo. Pero sí les digo a quienes estén empecinados en tomarlo que no sea más de dos días porque hace daño. Para mí la ivermectina es igual que el kión o el eucalipto. Puede aliviar, pero más importante es no descuidarse del pulsioxímetro. Trato de no pelearme con la gente. La ivermectina es una lucha pírrica para mí. Es un placebo que la gente toma en su desesperación, pero el enemigo son los corticoides.

Evidentemente este virus está sufriendo muchas mutaciones. Pero hay que explicarle a la gente la diferencia entre variante y nueva cepa. ¿Qué implicaría el paso de una variante a una nueva cepa?

Variante es como si el virus se hubiera cambiado de camisa. Una cepa es cuando el virus se cambia toda la ropa. Tus defensas ya no lo reconocen. En Iquitos a un paciente le puede dar cuatro tipos de dengue: dengue 1, 2, 3 y 4. Si mañana empieza un “Covid-20” nos fregamos porque todo inicia de nuevo. Eso es lo malo de pensar en una nueva cepa. Pero no va a demorar mucho. Recordemos que los veterinarios llevan 50 años peleándose con el coronavirus de los animales, porque está en constante cambio. Dicen los veterinarios de que eso sucede entre el primer año y el segundo. O sea, estamos justo en el momento donde este virus puede dar el salto hacia una nueva cepa. Sería lo peor. Por eso la vacunación mundial es tan importante. La vacunación es lo único que nos va a garantizar de que este virus deje de mutar.

¿Tendríamos que estar preocupados?

Yo creo que sí. La variante brasileña nos está enseñando que no podemos confiarnos más allá de la comodidad que tuvimos en los últimos cuatro meses del 2020. Ahora las mutaciones se detectan cada vez más rápido. Los países están creando instituciones para vigilar estas variantes. Saben que en cualquier momento se puede dar ese salto y si no lo contenemos empezaremos de cero otra vez.

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Lee el artículo original publicado en Salud Con Lupa aquí.

 

 

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