El agro y la desnutrición infantil en el Perú

Foto: Internet

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La desnutrición infantil sigue siendo en el Perú un flagelo que castiga sobre todo a los pueblos indígenas andino-amazónicos. El gobierno se llena la boca e infla el pecho proclamando triunfalmente que la desnutrición infantil crónica ha descendido a nivel nacional de 23.2 por ciento en el año 2010 a 14.6 por ciento en el 2014. Pero en la Sierra rural y en la Amazonía este descenso es menor y en algunos casos se ha incrementado.

Esta sublevante realidad se muestra en un estudio que acaba de efectuar el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) tomando como punto de partida la intervención de Chirapaq, el Centro de Culturas Indígena del Perú, denominada “Programa de Soberanía y Seguridad Alimentaria” en la provincia de Viicashumán, Ayacucho.

El estudio titulado “Los retos para enfrentar la desnutrición infantil Saber y o Poder” acaba de ser presentado en el centro cultural de la Universidad Nacional de Ayacucho en un gran debate público en el que este columnista ha participado y que ha mostrado de manera irrebatible que el gravísimo problema de la desnutrición y la anemia infantil en el Perú tiene que ser enfrentado desde un enfoque intercultural y en cuya urgente solución se involucre todo el aparato del Estado: educación, salud, ambiente, agricultura y los demás sectores.

Porque la desnutrición en el Perú es un problema estructural y enfrentarlo implica encontrar soluciones a la pobreza, a la contaminación y escasez de agua que están provocando la minería y otras actividades extractivas, a la desarticulación de un Estado frecuentemente autista, al centralismo y a la reconcentración económica, política y administrativa del Estado que se ha autoasignado el 75 por ciento del presupuesto nacional.

De lo que se trata al final de cuentas es de construir un país, una nación, con seguridad y soberanía alimentarias. Esto solo será posible si los actores principales, los pequeños y medianos agricultores del Perú, que producen el 70 por ciento de los alimentos que consumen los peruanos, se organizan y tejen redes de asociatividad para enfrentar a los poderosos oligopolios que en complicidad de los gobiernos de turno, concentran ahora la tierra, la producción, comercialización y distribución agraria y alimenticia, manejan el mercado y los precios alimenticios.

Porque, tal como expresó Tarcila Rivera Zea, la presidente de Chirapaq y miembro de Foro Permanente Para Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas, los pueblos originarios andino-amazónicos no solo contribuyen con su pensamiento, saber y cosmovisiones a encontrar salidas a la crisis civilizatoria global. También su invalorable rol de protectores y conservadores de la biodiversidad y su armoniosa relación con la Madre Naturaleza ayudarán a salvar del hambre al Perú y a la humanidad.

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Fuente: Diario UNO

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