El Guasón: ¿Una profecía para Sudamérica?

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Por: Débora Oddo
Politóloga por la University of Bristol e investigadora en el CAAAP

17:55|28 de octubre de 2019.- Este octubre 2019 el Guasón ha llegado. Las calles en protesta de varios países latinoamericanos (junto con otros en el mundo, como Líbano y Hong Kong) parecen querer reproducir las de Gotham en la aclamada película profética: cegadas por la cólera. Lugares esos que se insiste en llamar ‘suburbios del mundo’. Pero ¿de qué mundo hablamos? ¿En comparación con qué?

Con las debidas distinciones, las protestas en el subcontinente americano se sustentan en un mínimo denominador común: que sea un neoliberalismo excesivo (Argentina, Ecuador, Chile) o una deriva antidemocrática más o menos marcada (Venezuela, Bolivia, Perú), millones de personas han salido a la calle por descontento social. Eso en consecuencia a políticas que están conectadas a decisiones tomadas en otros lugares. De hecho, se trata de países que ocupan una posición subordinada en la geopolítica mundial también a raíz de su absoluta dependencia financiero-económica.

La década de crecimiento debido al aumento del precio de las materias primas no ha determinado una especialización en sectores de valor agregado y ahora- con la crisis financiera y el posterior colapso del petróleo- los logros económicos y sociopolíticos recientes están en el filo de la navaja.

Análogamente a la citada película, cortes de servicios sociales esenciales, pobreza, desigualdad y corrupción generalizada de repente se vuelven inaceptables para las poblaciones, que se lanzan rabiosamente contra las respectivas élites desacreditadas.

Tomando los casos de Ecuador y Chile, causante de las manifestaciones ha sido exactamente la austeridad del gobierno, con recortes en los gastos destinados a ayudar a la clase trabajadora más vulnerable, en una ruta hacia un empobrecimiento gradual de la población. En ambos casos, las decisiones han afectado el mismo sector: en Ecuador, el alza en las tarifas del transporte público y de la alimentación fue consecuencia de la eliminación de los subsidios a los combustibles, cuyos precios aumentaron hasta el 123%, como parte del llamado ‘Paquetazo’; en Chile, la elevación de 30 pesos en el precio del metro fue anuncio directo del presidente Sebastián Piñera (Rincón, 14.10.2019).

Una distinción neta es la siguiente: ‘En el caso ecuatoriano, el alza del transporte fue parte de un paquete de medidas que el FMI le pidió al gobierno de Lenín Moreno para avanzar hacia la neoliberalización del país. En el caso chileno, el país ya está sumido en ese estado neoliberal. (…) Los ecuatorianos reaccionaron por el cambio de esquema de vida provocada por la decisión del FMI, mientras que en Chile ese cambio ya se provocó hace muchos años y genera tal imposibilidad de vivir que se produce una adhesión masiva en todo Chile’ (citado en Paúl, 22.10.2019). Supuestamente por esas razones, las protestas se calmaron en Ecuador luego de una mesa de diálogo entre las dos partes enfrentadas, el Presidente Moreno y Jaime Vargas (presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE), con la subsiguiente derogación del decreto 883.

Por otro lado, en Chile continúan manifestando a pesar de la suspensión del incremento. El lema ‘no es por 30 pesos, es por 30 años’ resume justamente el sentimiento popular: las demandas incluyen una muy amplia gama de reformas sociales, como la mejora del sistema de pensiones, educación y salud, que Piñera está ahora proponiendo en programas de unos 1.200 millones de dólares y que todavía necesitan la ratificación del Congreso (Maciel, 23.10.2019). La fuerza de los gobiernos chilenos ha estado en ofrecer la imagen- tanto a su interno como a su exterior- de un país equilibrado y justo, a fin de que se mantengan los ánimos de los chilenos pero también para que llegue más inversión extranjera.

Volviendo a la circunstancia ecuatoriana, fueron los 1,4 millones de indígenas, o sea el 8% de la población pobre y marginado que se mostraron tenaces en enfrentarse al gobierno central, empujando el descontento general y mostrando una gran capacidad de movilización nacional (Rincón, 14.10.2019). Esta organización del movimiento indígena figura a continuación de los varios levantamientos populares que a menudo toman forma desde los ‘90s, derrocando hasta presidentes. En esas circunstancias, las comunidades indígenas se levantaron por la afectación directa que iba a afectar gravemente la agricultura- eje central de su sostentamento: alquilar un tractor, el traslado de los alimentos a los mercados iban a sufrir un encarecimiento insostenible, no solamente para esas comunidades sino también para otros estratos sociales más vulnerables, los cuales se enfrentan ya con un sueldo básico bajo. Es exactamente por hacerse voz de una amplia porción de la población ecuatoriana que el CONAIE decidió presentarse como partido político en las elecciones presidenciales de 2021. En las palabras de Vargas, ‘(…) nosotros queremos construir una nueva agenda política desde nuestros espacios y territorios para aglutinar a todos los sectores sociales y conformar una propuesta única y global’ (citado en Sputnik, 15.10.2019).

Trasladándose a Bolivia, vemos que aquí los manifestantes están enojados por lo que ha sido llamado un posible fraude electoral, con estupor también de la misión electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), la cual ha exigido transparencia en el proceso de conteo de votos. Ese supuestamente fraude permitiría al presidente Evo Morales EVITAR una segunda vuelta y empezar ilegítimamente un cuarto mandato. De hecho, sin previo aviso, las autoridades electorales suspendieron las actualizaciones sobre el recuento de votos y- durante esas 24 horas- Morales salió con una inexplicable ventaja sobre el opositor Carlos Mesa.

¿Y en Perú?

A diferencia de otros países latinoamericanos, la politización ciudadana con movilizaciones masivas y regulares en Perú no es una norma. Sin embargo, el 30 de septiembre fue decretada la disolución constitucional del Congreso, tras fuerte apoyo de la población peruana que ha canalizado todos los males del país en este órgano. El referéndum y la disolución han servido como ‘la válvula de escape que ha(n) impedido el hartazgo ciudadano y el estallido social en el Perú, tal y como acaba de acontecer en los países vecinos sudamericanos, Ecuador, Chile y Bolivia’, sostiene Miguel Rodríguez, analista en Política Internacional (RCR Redacción, 25.10.2019). Ahora, dependiendo del éxito del próximo Congreso y de las elecciones de 2021, se podría empezar a explorar lo que hay debajo de la superficie visible de la corrupción en el Perú (Parodi Revoredo, 2019). Por supuesto, si bien el Presidente Martín Vizcarra se está mostrando capaz de contener el descontento sociopolítico, asestando gradualmente pequeños temblores que podrían volverse terremotos, las élites políticas así como la sociedad peruana misma podrían aprovechar las lecciones de sus vecinos para cambiar de rumbo.

En Perú, los políticos habían logrado que la mayoría en el país haya mirado a Chile con ‘admiración’ y envidia, viendo sus ‘exitosas’ políticas neoliberales como receta para estabilidad, crecimiento y rigor fiscal. Sin embargo, los últimos acontecimientos han abierto una caja de Pandora que no se había tenido en cuenta: el manejo del país como un business ha significado ignorar persistentemente el bienestar del pueblo y su rol de sujeto histórico, marcados por fuertes/altos costos de vida y una creciente desigualdad económica, una de las principales del mundo.

De hecho, no solamente Chile sino que es la región latinoamericana- como afirma Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)-  la que presenta el 30% de la población en situación de pobreza. Si los costos de vida suben, no puede decirse lo mismo de los ingresos medios. Hay una diferencia abismal en los salarios de la gente, la cual se refleja cada vez más en su manera de vivir, pero también en la percepción que se tiene de los criterios de equidad y justicia, con una progresiva desconfianza en las instituciones de gobierno y poder.

El Perú sigue manteniendo graves divisiones socioeconómicas, debidas a un modelo de crecimiento económico neoliberal que se viene aplicando desde hace tres década, como a su historia colonial de discriminación y exclusión de sectores como los pueblos indígenas. Aún haya logrado un cierto crecimiento económico, este se mantiene frágil e instable a causa de la dependencia del exterior, de la corrupción y del narcotráfico. En las últimas décadas, todos sus gobiernos han mantenido políticas económicas de mercado y- aunque en cifras globales la pobreza y desigualdad parecen haber disminuido- su estructura sigue siendo un triángulo, con una élite rica en el pequeño pináculo y la mayoría empobrecida en la base; de la cual el 45% es población rural en condiciones de pobreza y tiene un sueldo mínimo inferior al promedio latinoamericano (McClintock, 2019).

‘En [el] trípode de Estado, mercado y sociedad es donde están las grandes respuestas a los retos de nuestro tiempo’(citado en RPP Redacción, 24.10.2019). La historia reciente es testigo de un respaldo de parte del poder ejecutivo (reforzado con la Constitución del 1993) a las empresas extractivas, ganando siempre mayores extensiones de tierra a expensas de las comunidades campesinas e indígenas, como: contaminación de tierras y aguas, daños a sus culturas, intensificación de los conflictos y de la criminalización de las protestas. Supuestamente se ha tratado de mejorar este conflicto, sobretodo después de los hechos del ‘Baguazo’- donde grupos indígenas bloquearon las vías de tránsito durante casi dos meses y el enfrentamiento con la policía dejó al menos 34 muertos-, instrumentos jurídicos planteados como el de la consulta previa se han revelado generalmente ineficientes a causa de autoridades corruptas o incompetentes, tanto a nivel nacional como regional y local (McClintock, 2019).

En definitiva, se necesita un orden social a través del Estado que sea distinto y que tome como punto de partida el reconocimiento de una sociedad eterogenea y diversa culturalmente, tomándola como su mayor virtud y no como una dificultad a disipar. Este reconocimiento además debe expresarse en el fomento y ejecución de políticas públicas interculturales e inclusivas para que ciudadanos y ciudadanas se unan en el difícil papel de construir una república verdaderamente democrática. No solamente serían pasos hacia una mayor justicia social y un perdurable desarrollo sostenible, sino que evitarían un desenlace violento que sin duda dejaría un saldo lamentable para el país.

La negación, invisibilización y aplastamiento de los derechos de los más marginados y vulnerables de la sociedad, junto con la corrupción generalizada de las elites al poder constituyen caldo de cultivo para rebeliones explosivas como la de la Gotham de los años ‘70s, la cual tiene raíces y sentimientos parecidos. Si el corcho del consenso representativo salta, las revueltas contra el estallido de altos costos pueden arder más allá de los límites de la protesta contenible en los parámetros ordinarios de seguridad pública. Los últimos hechos de los vecinos de Perú son pruebas evidentes de ello.

Referencias

Maciel, A. (23.10.2019), ‘“No son los 30 pesos, sino los 30 años de indiferencia”, dicen los manifestantes chilenos’, Los Angeles Times, disponible en https://www.latimes.com/espanol/internacional/articulo/2019-10-23/no-son-los-30-pesos-sino-los-30-anos-de-indiferencia-dicen-los-manifestantes-chilenos (consultado el 25.10.2019)

McClintock, C. (2019), ‘Peru’s Cleavages, Conflict, and Precarious Democracy’, Oxford University Press USA, disponible en https://oxfordre.com/politics/view/10.1093/acrefore/9780190228637.001.0001/acrefore-9780190228637-e-1706 (consultado el 26.10.2019)

Parodi Revoredo, D. (2019), ‘Problema y posibilidad’, La Mula, disponible en https://daupare.lamula.pe/2019/10/12/problema-y-posibilidad/daupare/ (consultado el 23.10.2019)

Paúl, F. (22.10.2019), ‘Protestas en Chile y Ecuador: ¿en qué se parecen y diferencian las últimas revueltas sociales en estos dos países?’, BBC News Mundo, disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-50139272 (consultado el 23.10.2019)

RCR Redacción (25.10.2019), ‘Disolución del COngreso fue valvula de escape que impidió estallido social en el Perú’, RCR, disponible en https://www.rcrperu.com/disolucion-del-congreso-fue-valvula-de-escape-que-impidio-estallido-social-en-el-peru/ (consultado el 25.10.2019)

Rincón, A. (14.10.2019), ‘La histórica resistencia indígena que ha puesto en jaque al poder en Ecuador’, France24, disponible en https://www.france24.com/es/20191014-crisis-indigenas-ecuador-lenin-moreno (consultado el 23.10.2019)

RPP Redacción (21.10.2019), ‘De Hong Kong a Chile: ¿Por qué el mundo se enciende con masivas protestas?’, RPP, disponible en https://rpp.pe/mundo/actualidad/chile-hong-kong-ecuador-cataluna-por-que-el-mundo-se-enciende-con-masivas-protestas-noticia-1225689?ref=rpp (consultado el 23.10.2019)

RPP Redacción (24.10.2019), ‘OCDE alerta que Latinoamérica tiene una “clase media vulnerable” por “ingresos bajos e inestables”’, RPP, disponible en https://rpp.pe/mundo/latinoamerica/ocde-alerta-que-latinoamerica-tiene-una-clase-media-vulnerable-por-ingresos-bajos-e-inestables-noticia-1226398?ref=rpp (consultado el 26.10.2019)

Sputnik (15.10.2019), ‘La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador se presentará a las elecciones de 2021’, disponible en https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201910151088986186-el-lider-de-movimiento-indigena-anuncia-que-conaie-se-presentara-a-elecciones-2021-en-ecuador/ (consultado el 25.10.2019)

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