Por Róger Rumrrill
La exposición de la política general del gobierno y las principales medidas de gestión del primer ministro Óscar Valdes Dancuart, ha generado un cLima de frustración, desengaño y rechazo en la Amazonía. Porque es más de lo mismo-comparado con la “política del perro del hortelano” de Alan García- e incluso peor.
Peor por la ausencia de propuestas y por el patético desconocimiento y desinterés sobre la región amazónica. Sus dos únicos anuncios referidos a la Amazonía son la concesión de obras para la construcción de un sistema “hidroviario” en los ríos Huallaga, Marañón, Ucayali y Amazonas y la puesta en marcha de un “Programa de desarrollo forestal sostenible, inclusivo y competitivo” con una inversión de S/.140 millones.
El programa forestal anunciado por Valdés es un proyecto del gobierno de García elaborado por los ministerios de Agricultura y Economía con financiamiento de la CAF. Los fondos de este proyecto se orientan principalmente al “reforzamiento institucional de las entidades estatales” concentradas en Lima.
Pero de buenas intenciones está empedrado el infierno. En este caso el infierno de la ilegalidad y la corrupción que cancera el sistema forestal en el Perú. Todo el sistema forestal básicamente extractivista -con alguna casi imposible excepción, desde los Planes Operativos Anuales que mayormente han sido fraguados y contienen información falsa.
Sobre esta estructura corrupta, ilegal e ineficiente es inviable montar y construir una política forestal.
Institucionalidad forestal que tiene que ser objeto de una profunda e imprescindible reingeniería. Estamos hablando en este caso del Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre y de la Dirección General de Forestal y Fauna Silvestre que estuvo integrada al INRENA y luego fue trasladada al Ministerio de Agricultura porque desde allí es más funcional a los intereses de los exportadores de madera y de ADEX, que lo controla como un apéndice.
Este sistema al parecer no será tocado por el gobierno de Humala. Todo lo contrario, se consolidará si es que, el gobierno promulga el reglamento de la Ley Forestal 29763 redactado con la participación de la ONG “Sociedad Peruana de Derecho Ambiental” que ha tomado el Ministerio del Ambiente a través de sus principales operadores, entre ellos el actual ministro, Manuel Pulgar Vidal.
Dicha Ley, ha sido duramente cuestionada por las organizaciones indígenas, porque responde a los intereses del gran capital que ve en la norma una puerta abierta a la neolatifundización de la Amazonía para la instalación de grandes empresas de producción de biocombustibles y del negocio del carbono.
Ollanta Humala será juzgado en el próximo futuro como el presidente peruano que puso a los lobbistas del gran capital-al zorro para cuidar el gallinero-para decidir sobre el bosque amazónico, la renta estratégica del Perú en el siglo XXI.
















